Artículos musica jamaicana

Published on noviembre 18th, 2017 | by Tonosone

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Manual de música jamaicana para principiantes.

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Desmontando tópicos e ideas preconcebidas.

Jose Luis Santiago.

 

Creo recordar que el primer disco de reggae que escuché y que me grabé fue alguno de Bob Marley. Ninguna sorpresa. Hoy en día, unos cuantos años después, aunque gran parte de su música me sigue gustando, no pondría seguramente a Bob entre mis 15 músicos jamaicanos favoritos (tendría que hacer la lista). Algunas de las cosas que fui descubriendo en ese intervalo de tiempo y que me hicieron cambiar la perspectica, es lo que os voy a intentar resumir a continuación

Si hay dos cosas que podéis inferir del título del artículo es que tiene una cierta intención divulgativa (no huyáis, aprender también puede ser divertido) y que los que ya estáis iniciados en esto de las “músicas jamaicanas”, lo mismo podéis prescindir de esta lectura. Aunque cuidado que lo mismo os lleváis alguna sorpresa.

Antes de empezar a desmontar los tópicos musicales, desmontemos aquellos que tienen que ver con el oyente de reggae, usando mi propia persona: no fumo marihuana ni hachís, no llevo ni he llevado rastas, no vivo en un lugar de playa ni regento un chiringuito, no voy en chanclas, no llevo camisetas sin mangas (las odio), no tengo los pies sucios ni vendo artesanía en los puestos de ciudades de playeras. Así que, ¿podemos empezar ya?.

 

No todo es reggae.

Una confusión que yo mismo tardé años en solucionar es aquella que asimila el reggae a la música de Jamaica y que identifica con ese nombre cualquier sonido procedente de la isla. Si usásemos el término correctamente, con reggae nos estaríamos refiriendo a uno de los estilos musicales de la isla, que se desarrolló a finales de los sesenta (y explotó en los setenta) llamado también roots reggae o simplemente roots. En Jamaica, a grosso modo y más o menos en orden cronológico nos encontramos con el mento, ska, rocksteady, reggae (roots reggae), dub, toasting, dancehall. Además de numerosas ramificaciones como el ragga, el lovers rock, el skinhead reggae, etc. Y no me digáis que se me ha olvidado el reggaeton, por Dios. Lo que ocurre es que la palabra reggae, en la práctica, ha acabado utilizándose para referirse a todos ellos y ponerse quisquilloso a veces es inútil, sobre todo para el público principiante.

Con este listado de estilos desmontamos otro de los tópicos más repetidos, el que dice que se trata de una música monótona, repetitiva y que suena siempre igual. Pues no más que el punk, la salsa, el flamenco, el tecno o cualquier otro estilo musical. Hay un pulso rítmico y unas características comunes como en cualquier género, pero ya está. Poco tienen que ver musicalmente algunos temas de dub, con el primer ska o el rocksteady, por poner un ejemplo.

Y al principio de todo, fue el ska.

Cuando al público no muy puesto en tel tema se le nombra la palabra ska, seguramente lo primero que se le viene a la cabeza es el grupo Ska-P. Uno de los grandes descubrimientos que uno hace cuando se empieza a interesar por los ritmos de la isla es que antes del reggae, el origen de toda la música contemporánea de la isla es el ska. Y no precisamente el que tocan grupos como Ska-P, que tiene más que ver con una mezcla de ska y punk que se produjo en Inglaterra a a finales de los 70. Evidentemente antes del ska existían números ritmos populares en la isla. El más famoso y antecesor inmediato del ska, el mento.

No nos vamos a poner excesivamente técnicos, intuitivamente todos percibimos cual es el pulso identificador de la música de la isla: el acento en el contratiempo, en el segundo y el cuarto tiempo del compás, frente al primero y tercero del rythmn and blues. Eso lo cambió todo. Los discos de rythmn and blues estadounidenses que entraban por los puertos jamaicanos, eran tremendamente cotizados y su mezcla con los ritmos propios de la isla fue lo que dio comienzo a la primera música contemporánea de la isla: el ska. Aquí una de sus primeras manifestaciones.

Ahora bien, si nos tenemos que quedar con un grupo de aquella primera época de desenfreno creativo, vamos tirar de evidencia y dejaros con un tema de los Skatalites, combo que fue un auténtico paradigma de la música de aquellos primeros 60.

La música jamaicana se hacía para bailar.

“El reggae es para los fumetas, para estar tirado, vagueando o relajado sin hacer nada”. Pues también, pero ese no era su objetivo principal. El corazón de la música jamaicana eran los sound systems y los dancehall. Traduzcamos: las discotecas móviles y las pistas de baile, ambos protagonistas indiscutibles de la música de Jamaica. Ese era el objetivo de los habitantes de la isla y se lo tomaban bien en serio: si los dj’s y sus potentes equipos de sonido portátiles no les hacían menear el bullate, les esperaban silbidos e incluso la huída antes de que los ánimos del personal se calentasen. La competencia entre sound systems era feroz: si alguno no proporcionaba música fresca y bailable, el personal se movía a la competencia sin dudarlo un instante. Baile o fracaso. Es cierto que la desaceleración de los ritmos a medida que iban llegando los años setenta y el roots reggae se fue imponiendo, hizo que el objetivo único del baile se fuese mezclando con otros como la protesta social. Aquí os dejamos con una buena muestra: culo hacia afuera, manos arriba y abajo y a bailar.

No solo de Bob Marley vive el reggae.

Uno de los grandes descubrimientos que hace el que se va aproximando a la música jamaicana es que Bob Marley, musicalmente, es una figura con un papel secundario en la historia de la isla. En este momento algunos os estaréis tirando de los pelos, pero joder, nosotros no tenemos la culpa, alguien tenía que contároslo. En el maravilloso libro “Bass Culture. La historia del Reggae” de Lloyd Bradley, Bob Marley no aparece de manera protagonista e individual hasta la página 303 de un libro de 420. Como nos vemos un poco abrumados para intentar explicaros este asunto, citamos un párrafo de dicho libro que lo cuenta mil veces mejor que nosotros:

Lo increíble es que, durante el periodo en que su nombre era el más conocido de la música jamaicana, su sonido estaba completamente alejado de esta. Lo que ocurría musicalmente en la Jamaica no dejaba mucha marca en su mundo y lo mismo se puede decir en sentido contrario, tanto en presentación como en contenido. No se trata de un juicio de valor, es la constatación de un hecho, porque es un ironía de dimensiones colosales que, durante su reinado, el exponente más famosos del reggae no ejerciera prácticamente ninguna influencia en el desarrollo de la base de la música. Para el público en Jamaica, el núcleo duro o como se quiera llamar, la potencia de Bob Marley era de orden espiritual, una fuente de inspiración intelectual y sociopolítica

¿Y para la gente de fuera de la isla? Pues probablemente el mérito de Bob es el de ser un excelente divulgador. Tenía claro que el objetivo era llevar su mensaje a un público lo más amplio posible. Y si eso significaba que su música debía adaptarse a unos perfiles más adecuados para el oyente occidental, pues se hacía, ayudado por el productor de turno. Así que a pesar de lo dicho, creo que hay que reconocer que Bob Marley nos abrió el camino a muchos para después pasar a un segundo plano. Os dejamos con una actuación de su época en los Wailers, antes de éxito internacional en solitario, en la que vemos que dependiendo de la canción, a veces ni siquiera cante él sino Peter Tosh. Pedazo de documento audiovisual.

Londres, capital de Jamaica.

Bueno, ya sabéis que los británicos han sabido sacar buen partido de sus colonias (y de lo que no eran sus colonias también). Sobre todo a partir de los 70 ya avanzados, Londres se convirtió en la capital mundial de la música jamaicana por varias razones. La industria y el sentido económico de la música, que en Jamaica era muy escaso, en Londres sobraba. A productores y discográficas les pareció que allí había negocio y en Londres realizaron su actividad durante muchos años algunos de los sellos discográficos más importantes de la música jamaicana como Blue-Beat, Island o Trojan. Eso atrajo a algunos de los músicos más importantes de Jamaica, como Jimi Cliff, o Laurel Aitken que establecieron en la capital londinense su residencia y su base de operaciones.

Por otro lado, debemos a algunos de esos sellos londinenses la recuperación de una gran parte del repertorio de los diversos estilos de la isla (especialmente de la época ska-rocksteady) que si no, probablemente se habría perdido en las precarias condiciones técnicas y de conservación del archivo musical jamaicano.

Eso creó el caldo de cultivo para que se surgieses numerosos grupos de reggae en la capital londinense, formados tanto por inmigrantes de la isla, como por ingleses de pura cepa enamorados de esos sonidos que venían del Caribe. Os dejamos con un número uno en las listas de éxito inglesas durante varias semanas a principios de los 70, este “Double Barrel” de Dave and Ansel Collins. Y eso que por cuestiones raciales hubo bastantes reticencias a la inclusión de este estilo musical en las radifórmulas.

Y por último, Londres propició uno de los encuentros más sorprendentes e inesperados de la historia de la música: el del reggae y el punk. Pero eso lo hablaremos en un siguiente apartado.

Los primeros remezcladores fueron jamaicanos

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché un disco de dub. Era en mi primer trabajo, estábamos en una pequeña oficina y había un becario francés que escuchaba música en Mini Disc (!!!). Un día empezó a sonar una música bastante minimalista, con potentes bajos, simples ritmos de batería súbitamente entrecortados, ecos, delays y reverberaciones interminables. Era extraña e hipnótica. Se trataba de un grupo francés llamado Improvisateur Dub. Allí se quedo la cosa hasta que algún tiempo después alguien me dejó un disco de King Tubby y me empecé a enganchar al dub. Muchos años después he descubierto que aquello era un estilo que tenía que ver con la maravillosa capacidad de reciclaje de los jamaicanos: tomar elementos de lo reciente y de lo antiquísimo y remodelarlo para introducir los requisitos del presente. El ingeniero de sonido King Tubby, a finales de los 70, convirtió las precarias mesas de sonido de los estudios jamaicanos en un instrumento más. Cogías grabaciones antiguas, separaba las pistas de cada instrumento, quitaba las voces, les metía voces e instrumentos de otras canciones, introducía los precarios efectos y filtros que permitían esos equipos, re-ecualizaba y a veces incluso grababa nuevas voces y bases que introducía en esa especie de puzzle sonoro. Lo que hoy todos conocemos como un remix. El que escuche un disco de King Tubby por primera vez, le sorprenderá por su audacia y singularidad sonora.

El reggae y el punk: encuentros en la tercera fase.

Muchos rockeros de origen (como es mi caso), le debemos más nuestra afición a la música jamaicana a The Clash y Kortatu que al mismísimo Bob Marley. Fue en los barrios más marginales del Londres de la primera mitad de los 70 donde se empezó a fraguar uno de los encuentros y mezclas musicales más insospechados de la historia de la música contemporánea. Dejemos que lo cuente Lloyd Bradley:

Los punks surgieron por primera vez en el oeste de Londres en la primera mitad de los setenta. Los pioneros eran, al igual que los skinheads de diez años antes, chavales blancos que habían crecido cerca de familias negras en los barrios más insalubres de Londres, con el reggae como parte natural de sus vidas […] Los contenidos revolucionarios de roots reggae y el desafío constante contra todo lo que fuese Babilonia eran exactamente lo que la indomabilidad sin rumbo claro del punk necesitaba para adquirir una dirección. De hecho, el paquete completo de Rastafari, dub y la hierba suprema constituían una combinación perfecta para los punks, que querían cambiar el mundo, pero no necesariamente hoy mismo.

Tan intenso fue este encuentro que durante mucho tiempo era casi obligatorio que las bandas punk, llevaran como teloneros un grupo de roots reggae con ellos.

El reggae es internacional.

Me atrevería a decir de hecho que se trata del género musical más internacional. Nació en una pequeña isla del Caribe pero su mensaje, sobre todo a partir del roots reggae siempre fue muy internacionalista. Y probablemente Bob Marley tuvo muchísimo que ver, más que nadie, en esa función “evangelizadora”.

Si me fijo en los discos de reggae contemporáneos que más me gustan, muy pocos son jamaicanos: EE.UU, África, Europa, Latinoamérica y oh!, sorpresa, Nueva Zelanda (con una de las escenas reggae más potentes e interesantes a nivel mundial) Solo hay que mirar la procedencia de las bandas del Rototom Sunsplash, el festival más importante de reggae en Europa, para darse cuenta de la dimensión internacional de la música de la isla caribeña. Y creo que no me equivoco si digo que actualmente lo mejor del estilo probablemente se hace fuera de Jamaica. Aquí tenéis dos estupendos ejemplos desde EE.UU y Nueva Zelanda.

Jose Luis Santiago

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